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Muchas son las piezas que esta Casa ha realizado para esta querida Hermandad. Son ya casi treinta años de relaciones en los que se ha plasmado una amplia obra de bordados: bambalinas, techo de palio, sayas, manto de salida, manto de camarín,etc.

En estos días se ultiman en este obrador los bordados de una pieza que puede ser un hito en la producción realizada para esa Hermandad. Se trata de unos respiraderos para el “paso” de María Stma. de los Dolores, que rompe, un tanto, con el estilo y carácter de los anteriormente realizados. De traza eminentemente clasicista, según proyecto de Luis Becerra Vázquez, es posiblemente la más importante obra realizada por este Taller en la última década.

La pieza se compone de trece paños bordados sobre terciopelo y malla de oro. La parte inferior de cada paño se monta sobre malla de bolillo, de cierre denominado “punto de la Virgen”, y la parte superior sobre terciopelo granate. La malla está enmarcada en la parte inferior por roscos a modo de galón con filo de cartulina y en la parte superior por dos “quimeras” o cabezas de león, piezas tejidas de muestra con filo de hojilla, rematados con pieza escamada y recogido todo el conjunto con lazos de milané azul. En el centro de cada paño se sitúa una cartela, siete de las cuales están bordadas en seda, representando los Siete Dolores de la Virgen, y los seis restantes entonan la primera estrofa del “Stabat mater”: “Stabat mater dolorosa iuxta crucem lacrimosa”. Todo el conjunto se monta sobre soporte de plata repujada.

Aparte de los puntos tradicionales del bordado sevillano, en la culminación de estos respiraderos se han usado las técnicas más nobles y difíciles del oficio, que ya desgraciadamente apenas se utilizan, tanto por su elevado coste como por la carencia de oficialas que las dominen. En esta obra destacamos las escenas en miniatura bordadas en seda de las cartelas centrales y los lazos bordados en milané a un solo cabo en diversas tonalidades de color azul celeste. Las cabezas de los leones o “quimeras” son un resumen de formas interpretativas del bordado: cabezas de cordón a un cabo, cartulinas montadas con distintos materiales y listadas y pelo de lentejuela escamada. La parte superior de la cabeza y el cuerpo, se montan sobre “paredillas” de torzal.

Esta misma técnica se utiliza para montar los roscos inferiores y consiste, utilizando un símil más o menos comprensible, en montarlos sobre una pared realizada por cuatro o seis pasadas de torzal, lo que da un gran volumen a la pieza, ya que queda levantada entre uno o dos centímetros de la superficie.

Piezas de lentejuelas escamadas, cartulinas montadas sobre hojilla, piñones de hojilla, etc., conforman el resto de este singular bordado que, como hemos dicho al principio, es una de las piezas más importantes realizadas por este taller, tanto por la originalidad del proyecto como por la calidad y singularidad de sus bordados.

Una vez que se monte sobre el soporte de plata repujada, creemos que va a representar una de las más completas obras de artesanía cofrade realizadas por este taller, que sin duda enriquecerá el acervo artístico de nuestra Semana Santa.

José Manuel Elena Martín

Director del Taller de Bordados
“Sobrinos de Esperanza Elena Caro”

 

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