0235

Desde hace más de treinta años, la Hermandad ha ido enriqueciendo notablemente su patrimonio artístico y devocional, centrándose sobre todo en el culto externo. Los “pasos” de nuestra Hermandad han ido adquiriendo en estos años todos los elementos necesarios para ser considerados entre los mejores conjuntos de la provincia.

Sin embargo, quizás no todos los hermanos conocen que, de forma paralela y con un presupuesto exiguo –y a veces casi nulo-, se ha ido mejorando ostensiblemente todo lo relativo al culto interno de la Hermandad. A lo largo de estos años se han ido construyendo las estructuras y paramentos necesarios para que los cultos revistan el esplendor que merecen. Se comenzó con el altar de Jesús Nazareno, revistiéndolo de paneles marmorizados, dosel y credencias; se confeccionaron reposteros, dalmáticas, se hizo una mesa de cultos, se restauró el frontal de altar de la Stma. Virgen, y un largo etcétera.

Pero quedaba el gran reto: el altar del septenario, que por sus mayores dimensiones y por su complejidad merecía mayor estudio y dedicación. Para su diseño definitivo había que contar con los antiguos respiraderos del paso de la Virgen, que no podían usarse hasta que se estrenaran los nuevos, y con un gran dosel que tuviera las proporciones del anterior pero mayor riqueza. Entonces un grupo de hermanos tuvimos la osadía de intentar reproducir el diseño del gran manifestador del Corpus que tiene la parroquia. Naturalmente, la empresa era de gran complejidad, no sólo a la hora de reproducir fielmente el dibujo y las dimensiones exactas del manifestador, sino a la hora de decidir en qué materiales se haría para que el resultado fuera digno. Para esto contábamos con la ayuda inestimable de nuestro asesor artístico, don Luis Becerra, y para las labores de carpintería con el buen hacer de nuestro anterior prioste, don Alfonso Domínguez Román. No nos era ajena otra dificultad: el espacio necesario para realizar un dosel de casi cinco metros de altura.

Una vez estudiadas y solventadas las dificultades iniciales, decidimos acometer la obra. El día seis de junio de 2006, siendo Hermano Mayor don Bernardo González Fraile, comenzamos “la casa por el tejado”: primero se hicieron las dos jarras y el penacho que rematan el dosel. Luego se inició la gotera y la cornisa o burlete semicircular que la rodea; posteriormente se hicieron los bordados interiores y por último las “orejas” o contrafuertes exteriores. Todo ello en un bastidor de dos metros de largo, por lo que los bordados interiores y las orejas se hicieron en tres paños que hubo que unir una vez terminados. Estos trabajos concluyeron el veinte de junio de 2007. Luego siguieron las labores de carpintería y montaje: las jarras, el penacho y la gotera van sobre soporte de madera; el panel central va sobre una estructura de aluminio. Finalmente, el 12 de septiembre de 2007, Festividad del Dulce Nombre de María, quedó instalado en el altar mayor de la iglesia parroquial de Olivares, siendo Hermano Mayor don Julián Fraile Suárez.

El dosel mide 4.90 metros de alto En la realización del bordado se han empleado 14 meses de trabajo (unas 4.800 horas aproximadamente). Se han utilizado 9.500 metros de hilo de coser y 2.700 metros de cordón de perfilar (500 de cordón de oro y 2200 de cordones de colores). Además se han usado 4000 lentejuelas, 6 metros de tisú de oro y 7, 5 metros de brocados. Todo ello va sobre un soporte de 26 metros y medio de terciopelo carmesí.

Como reza en las abreviatura final de nuestras convocatorias de cultos: todo sea “a mayor gloria de Dios y de la Bienaventurada Virgen María”.

 

 

A %d blogueros les gusta esto: