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Parece ser que hasta el año 1987, en el que se cumplían 275 años de su fundación, la Hermandad no había conmemorado nunca de forma especial esta efeméride, y, quizá por ello, lo hizo con enorme ilusión. El año próximo celebraremos el III centenario; con este motivo, queremos recordar aquí aquel acontecimiento inolvidable que muchos de nosotros tuvimos la suerte de vivir hace ya veinticinco años.

Los actos de la celebración del 275º aniversario de la fundación de la Hermandad comenzaron en el mes de febrero con una exposición fotográfica y documental en la casa-Hermandad. En ella se mostraban documentos históricos y fotografías hasta entonces inéditas, fruto de una laboriosa tarea de recopilación e investigación. Algunos documentos salían por primera vez del archivo parroquial y muchas de las fotografías procedían de los negativos cedidos amablemente por el fotógrafo local don Rafael Olea, gracias al cual pudimos recuperar imágenes y estampas entrañables de antaño. El éxito de público fue tal que hubo que ampliar las duración de la muestra. También se celebró un concurso y exposición de pasos en miniatura entre los escolares, que igualmente gozó del favor del público.

Durante el triduo a Jesús Nazareno hubo un reconocimiento especial a dos de nuestros hermanos más veteranos. La Junta de Gobierno concedió el título de “Hermano Ejemplar” a don José González García y a doña Ana Fraile Reyes, por su dilatada vida de amor y entrega a la Hermandad.

Se editó la publicación 1712-1987: 275 años de historia. Revista del Aniversario, en la que se hacía por vez primera un detallado estudio de la historia de la Hermandad desde sus orígenes hasta la fecha, resultado de una minuciosa labor de investigación del archivo parroquial y del de la propia Hermandad. Además se incluían prestigiosas colaboraciones, como la de don Eduardo Ibarra, entonces Hermano Mayor del Silencio, don Luis Becerra, en aquel momento jefe de la Obra Cultural de Caja San Fernando o la del propio Arzobispo. Esta revista fue el germen de los actuales boletines cuaresmales y ha sido la principal fuente de consulta sobre la historia de la corporación.

Pero, sin duda, los actos de mayor repercusión popular tuvieron lugar durante el mes de septiembre. Del 10 al 12 de ese mes se celebró un triduo extraordinario a nuestros sagrados Titulares en el altar mayor de la colegial. Las imágenes de Jesús Nazareno y de la Stma. Virgen aparecían por primera vez juntos en un altar de cultos, a ambos lados de la cruz con las escaleras y el sudario, símbolo de nuestra Hermandad. La predicación estuvo a cargo de don José Gutiérrez Mora, muy vinculado a nuestra corporación, que ofició los cultos con especial fervor, especialmente durante la exposición de Su Divina Majestad antes de la misa. El triduo terminó con la procesión claustral del Santísimo Sacramento, algo que no se celebraba desde hacía décadas y que recordó toda la solemnidad de entonces.

El domingo 14 de septiembre tuvo lugar la solemnísima función principal, presidida por el Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo. El prelado fue recibido en la puerta principal de la colegial por el señor cura párroco y por la Junta de Gobierno, presidida por el Hermano Mayor, don Bernardo González Fraile, que le ofreció su vara y le impuso la medalla.  A las doce de la mañana comenzó la eucaristía, a la que asistieron numerosas hermandades invitadas; una coral polifónica acompañada de orquesta interpretó la misa solemne bajo la dirección de don Antonio Mesa Jarén, autor también de la partitura. Terminada la misa, Fray Carlos bendijo un azulejo conmemorativo de la efeméride con la imagen de Jesús Nazareno en la plaza que lleva su nombre.Tras la brillante celebración, todos los asistentes se reunieron en un fraternal almuerzo en la casa-Hermandad.

Y finalmente llegó el día que todos esperábamos. Había una extraordinaria expectación por ver a la Stma. Virgen en procesión gloriosa por primera vez en la historia de la Hermandad. Los días previos a la salida, las calles vivieron una gran efervescencia. Los vecinos se afanaban en decorarlas con flores de papel, colgaduras y arcos efímeros: célebres fueron los situados en las calles Constitución, Inés de Guzmán, Larga o Blas Infante. La víspera, todo el itinerario se mostraba completamente engalanado, y los vecinos y curiosos transitaban por el recorrido para comprobar el trabajo realizado.

En la mañana del día 20, la alegre diana floreada anunciaba a todos que el gran día había llegado. Unas gotas de agua, como de costumbre, nos tuvieron en vilo durante unas horas, pero pronto aclaró. La Stma. Virgen aparecía en el trascoro de la colegial en el paso de Jesús Nazareno, especialmente adaptado para la ocasión y adornado con cientos de nardos.

A las siete de la tarde comenzó a salir el cortejo de hermanos con cirio y decenas de hermanas de mantilla; a continuación, el cuerpo de acólitos con cuatro ciriales y pertiguero, que por primera vez figuraban en un cortejo procesional en Olivares y en el Aljarafe. Por fin, apareció en el dintel de la puerta la Santísima Virgen, en una estampa inédita hasta entonces, a la luz del atardecer, sin palio y luciendo en su pecho –como antaño- el corazón de oro. Una salva de cohetes y el repicar de las campanas anunciaron que Nuestra Señora ya estaba en la calle. Acompañada por los sones de la Banda del Carmen de Salteras, La Stma. Virgen recorrió las calles entre el fervor de sus devotos, que, poco a poco, iban contagiándose del ambiente festivo y prorrumpían en vítores y vivas a Nuestra Señora, que entró en el templo ya de madrugada.

El domingo siguiente, día 27, concluyeron los actos con la Función en honor de los Dolores Gloriosos de la Stma. Virgen y el tradicional Besamanos, que en esta ocasión fue más multitudinario, si cabe, que en otras ocasiones. Un desfile incesante de fieles y devotos acudió a contemplar a Nuestra Señora, que estrenaba saya bordada en tisú de plata en los talleres de Caro. En sus rostros se reflejaba el gozo de haber podido disfrutar de unas vivencias inolvidables y el anhelo de poder vivirlo de nuevo veinticinco años más tarde. A todos aquellos que ya no podrán cumplir este deseo va dedicado este emocionado recuerdo.

 

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